PGOU en EL NORTE DE CASTILLA
EL NORTE DE CASTILLA. Jueves, 1 de marzo de 2007
SEGOVIA
El alcalde dice que el PGOU «abre un futuro esperanzador» a la ciudad
El nuevo documento es aprobado sin ningún voto en contra El PP justifica su abstención en la actitud poco participativa del equipo de Gobierno (PSOE-IU)
FERNANDO ARANGUREN/SEGOVIA
El Pleno del Ayuntamiento de Segovia aprobó ayer, con los votos a favor del equipo de Gobierno (PSOE-IU) y la abstención del único partido en la oposición (PP), la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que marca el diseño de la ciudad para los próximos diez o quince años. Si fuera por voluntad de la Corporación municipal, el documento urbanístico entraría en vigor hoy mismo, pero habrá de ser aprobado con carácter definitivo por la Junta de Castilla y León, lo que para el portavoz del PP no sucederá hasta finales de año y, según el alcalde, en el plazo de tres meses, porque si en ese tiempo no hay respuesta de la Administración regional se entenderá aprobado por silencio administrativo.
En cualquier caso, la suspensión de las licencias urbanísticas en las áreas afectadas por la revisión, que comenzó con su aprobación inicial el 27 de noviembre del 2005, se mantendrá hasta que el plan adquiera rango legal, con el 27 de noviembre del presente año como fecha tope, al cumplirse dos años de la suspensión.
El alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes (PSOE), se limitó a cerrar un debate en el que tomaron parte la portavoz de IU, Concepción Domínguez; el concejal de Urbanismo, el socialista Juan José Conde, y el portavoz del PP, Francisco Vázquez, pero lo hizo asegurando que el nuevo PGOU abre un «futuro esperanzador a Segovia», recapitulando así lo manifestado por los oradores del equipo de Gobierno.
Desde la oposición, Vázquez aseguró que su grupo tenía motivos más que suficientes para votar en contra, pero que se decantaba por la abstención en la confianza de introducir modificaciones en el documento cuando el PP recupere el Gobierno municipal, lo que cree que ocurrirá en las elecciones municipales del próximo 27 de mayo.
El lastre heredado
El concejal de Urbanismo se encargó de exponer las bondades del nuevo plan, singularmente en comparación con el vigente, el de 1984, que en su opinión quedó obsoleto muy poco tiempo después de cara a la solución de los problemas de la ciudad.
Conde dijo que aquel plan se centró en resolver los aspectos de protección del patrimonio pero obvió las necesidades de suelo residencial de Segovia, que es lo que ha favorecido el crecimiento del alfoz de la ciudad, así como la disposición de terreno para equipamientos e infraestructuras básicas o surgidas a la luz de las nuevas demandas sociales. Esto explica que el documento haya sido modificado en más de 40 ocasiones a lo largo de estos 23 años para atender la construcción del pabellón polideportivo Pedro Delgado, la guardería y el centro social de La Albuera, el pabellón cubierto de San Lorenzo, los equipamientos deportivos de Revenga, el centro de día de la tercera edad, la conversión del convento de Santa Cruz en recinto universitario, la construcción de un centro cultural en el mercado de San José, las ampliaciones del Hospital General y del cementerio y las rehabilitaciones de los teatros Juan Bravo y Cervantes, entre otras cuestiones, muchas de las cuales han tenido que afrontarse «a golpe de compras o expropiaciones».
Además, el PGOU del 1984 dejó sin definir extensas áreas difíciles de ordenar, tarea que dejó a futuros planes especiales cuya redacción y aprobación han tenido encorsetado durante 15 años o más su desarrollo, como por ejemplo los barrios de San Lorenzo y San Marcos. Conde destacó que el primer plan parcial que se deriva de aquel plan es el sector Plaza de Toros-Depósitos, que 23 años después está aún en fase de urbanización.
El reparto del suelo
A la luz de este panorama las bondades descritas sobre la revisión del plan resplandecieron por si solas. De los 165 millones de metros cuadrados del término municipal, el 88% es suelo rústico común o con algún tipo de protección y solo el 12% restante se reparte, equitativamente, entre suelo urbano y urbanizable. En ellos se prevén 13.500 nuevas viviendas -el 53% de protección oficial-, a las que hay que añadir las 8.000 no ejecutadas del documento en vigor. Con las preexistentes, la ciudad da cabida a un total de 49.689 viviendas y una población de 100.358 habitantes (dos por vivienda). Curiosamente, el plan actual, con menos viviendas, 33.069, preveía una ciudad con más habitantes, 119.200, «porque entonces se calculó que cada vivienda sería ocupada por una media de 3,3 personas», precisó.
La reserva de zonas verdes son las que la legislación marca para 200.000 habitantes, por lo que, aún en el caso de que Segovia llegue a los cien mil sus residente disfrutarán del doble que los exigidos.
A nuevos equipamientos se destinan dos millones de metros cuadrados, aunque el 60% corresponden a usos militares, destacando después los deportivos y sanitarios. «Con el 10% de la reserva para equipamientos, esto es con 200.000 metros cuadrados, se cumplen los estándares mínimos que la ley marca para una población de 46.000 habitantes», dijo.
En cuanto al suelo industrial, se crean 1,850 millones de metros cuadrados, más del doble de los que ya existen en los polígonos de El Cerro y Hontoria.
El plan resuelve también la absorción por la ciudad de las nuevas infraestructuras de comunicación -Tren de Alta Velocidad; autopista AP-61 y autovía con Valladolid- y las necesidades de suelo para proyectos como el Círculo de las Artes y la Tecnología (CAT), el nuevo campus universitario, el centro cultural del teatro Cervantes, la rehabilitación de la Casa de la Moneda, el nuevo cementerio o el palacio de congresos con aparcamiento subterráneo previsto en el Velódromo.
En definitiva, siempre a juicio del concejal de Urbanismo, el nuevo PGOU deja a Segovia preparada para ser receptora de la expansión económica y demográfica procedente de Madrid de la que hasta ahora han sido beneficiarias las provincias limítrofes a la capital de España pertenecientes a Castilla La Mancha.
Para la portavoz de IU, el modelo que define el plan hará de Segovia una ciudad para los ciudadanos, con una pauta de crecimiento racional, transparente y no especulativa; a la que se incorporarán nuevas actividades económicas y comerciales en paralelo a las nuevas áreas residenciales para nuevos residentes «entre los que esperamos que haya jóvenes con trabajo en su ciudad». Domínguez señaló que el plan hace de Segovia una ciudad compacta, conectada y sostenible, respetuosa con su patrimonio histórico y natural, por cuya puesta en valor apuesta, con equipamientos bien resueltos tanto de índole general como en los barrios.
Decepción del PP
El portavoz del PP desglosó un discurso en el que evidenció algunas de las carencias de fondo del nuevo Plan General, pero, especialmente, dejó patente la «decepción» de su grupo por el comportamiento poco participativo del equipo de Gobierno. Eso explica que los populares hayan variado su voto y que del afirmativo dado a la aprobación inicial del documento hayan pasado a la abstención, «aunque razones para votar en contra no nos faltan», dijo.
Vázquez señaló que PSOE e IU no han dejado a los populares ser partícipes de algunas de las decisiones ya tomadas que afectan al documento urbanístico y que si bien dieron su apoyo a convenios de los que fueron informados «a toro pasado» como los suscritos con Defensa e Instituciones Penitenciarias o los relativos al CAT, entre otros, lo hicieron en aras de un proceso participativo y de consenso que finalmente no se ha dado. Y no solo con el PP, al que no se le ha aceptado ninguna de las 80 alegaciones presentadas, sino con otros muchos colectivos empresariales, sindicales o culturales, lo que, en su opinión, entraña que ha habido «falta de racionalidad» y exceso de «inflexibilidad».
También dijo que se había evidenciado la falta de una dirección política clara que es lo que, en su opinión, ha conducido al retraso de un plan que PSOE e IU dijeron que dejarían listo en el 2003. «Salvo que se haya demorado a propósito para hacerlo coincidir con el periodo preelectoral, lo que tampoco descarto», manifestó Vázquez.
Entre queja y queja, el portavoz popular destiló toda una relación de carencias del PGOU, empezando por el plan de movilidad que el equipo de Gobierno consideraba hace años consustancial al mismo. Igualmente, echó en falta el preceptivo informe de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León -«puede ser de tal calibre que hasta podría devolver el documento al Ayuntamiento, pero eso sí, una vez pasadas las elecciones», dijo-; los no vinculantes, pero si importantes, de Bellas Artes y Medio Ambiente, o que el estudio sobre la viabilidad económica del plan tenga un autor conocido, porque figura sin firma.
